CASA MARAVILLAS propone un viaje emocional por la cocina castiza y los vinos que nacen a pocos kilómetros de su mesa

En Jorge Juan, donde el bullicio del barrio se mezcla con el aroma de los guisos que recuerdan a la infancia, CASA MARAVILLAS celebra mayo con una mirada profundamente madrileña: la de quienes creen que la gastronomía también es una forma de contar la ciudad. Aquí, cada plato tiene memoria y cada copa tiene paisaje. Y cuando llega San Isidro, esa unión se vuelve casi inevitable.

Esta casa de comida incorpora más de treinta vinos sólo de la DO Vinos de Madrid en su carta y en su pizarra de vinos por copa, un pequeño ritual que cambia según el día, la estación y lo que trae el campo. Una invitación a descubrir Madrid sorbo a sorbo, sin prisas y sin necesidad de pedir una botella entera.

Madrid en la copa: vinos que saben a tierra, a historia y a sobremesa

La Malvar, fresca y luminosa, abre el apetito y acompaña tapas y entrantes con un punto de chispa. Las Garnachas, tan diversas como los barrios de la ciudad, van desde lo fragante a lo mineral, perfectas para carnes, guisos y platos de cuchara. El Tempranillo aporta cuerpo y cercanía, mientras que la Albillo Real suma delicadeza y suavidad a pescados y platos más ligeros.

Son vinos que nacen a pocos kilómetros de la mesa y que comparten paisaje, clima y carácter con la cocina madrileña. Por eso encajan sin esfuerzo.La DO Vinos de Madrid nace en cuatro paisajes distintos —Arganda, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias y El Molar/Sierra de Gredos— pero que comparten una misma raíz. Por eso acompañan tan bien la cocina castiza: hablan el mismo idioma.

Una pizarra que cambia como cambia Madrid

La pizarra de vinos por copa es el corazón líquido de CASA MARAVILLAS.
No es un listado: es un estado de ánimo. Un día aparece una Garnacha de altura que huele a sierra; otro, una Malvar fresca que despierta el apetito; otro, un Tempranillo que pide un guiso. Es una forma viva, cercana y honesta de acercarse a los vinos de la región, perfecta para quienes quieren descubrir, recordar o simplemente dejarse llevar.

Comer castizo, beber Madrid

Mayo trae claveles, verbenas y calles que se llenan de vida. Y en esta casa castiza de Jorge Juan, la celebración se vive desde la mesa: Madrid en el plato y Madrid en la copa, como un brindis sencillo y verdadero a la ciudad, a su gente y a su manera de entender la gastronomía.

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