Entrada a la Bodega de la Cárcel

Por Carmen Garrobo

La bodega subterránea «La Cárcel» del S. XV esta ubicada bajo un edificio que data de 1769.

Plaza Mayor Conjunto Histórico Artístico de Peñaranda de Duero

Bodega restaurada por el Ayuntamiento de Peñaranda Duero donde lo antiguo se fusiona con lo moderno. La obra ha sido financiada desde hace más de un lustro con el apoyo económico de LEADER y gestionado por ADRI Ribera del Duero.

El Consistorio ha decidido incorporarla a la oferta de visitas guiadas que comenzarán  en la Plaza Mayor y que incluirán degustación de un vino de Castillo de Peñaranda y el obsequio de un vaso de cerámica artesanal elaborado por el Taller de Cerámica A Cántaros con el que Peñaranda de Duero cuenta desde hace 3  años.

Edificio del 1769

Dentro del paquete turístico se incorpora la visita a la bodega subterránea de La Cárcel, que podrá visitarse en grupo junto con el Palacio de los Avellaneda y la ex Colegiata Abacial, ambas del S.XVI, al igual que el Castillo de Peñaranda cuyos inicios son del S.X con una torre defensiva y fue modificado como castillo feudal en S. XVI por la familia Zúñiga. En la actualidad es el centro de interpretación de castillos.

A la entrada de la bodega nos encontramos una reja de hierro forjado que representa los barrotes de la cárcel, abre una cavidad profunda con escalones irregulares y una cuerda de cáñamo gruesa a modo barandilla.

Inauguración y degustación del vino Castillo de Peñaranda

Bajamos la escalera en forma de ángulo, al final nos encontramos con una sala amplia de altos techos abovedados de 6 metros de altura con arcos “Fajones” cruzados que refuerzan los cimientos del edificio consistorial.

Tinos de madera, cubillos y candil para iluminar la bodega subterránea

En el centro abre a derecha e izquierda dos túneles, en el fondo mirando hacía el techo encontramos unas oquedades profundas excavadas en la roca llamadas Zarceras, a modo de respiradores medievales por donde entraba oxígeno y salía en tiempo de vendimia el dióxido de carbono propio de la fermentación, justo debajo se ubicaban los grandes tinos de madera -por la estrechez de las escaleras queda claro que los montaban en la misma bodega donde fermentaba el vino-.

En esa época no existía la electricidad y todo aquel que entraba en las bodegas lo hacía con vela o candil, que no solamente se utilizaba para alumbrar si no que de su llama dependían para vivir, ya que el CO2 consume el oxígeno aletargando el sistema nervioso impidiendo el movimiento, lo que sin duda significaba la muerte por falta de oxígeno. Si la llama se apagaba daba la vuelta y subía raudo a la superficie. Vamos, que en esos tiempos hacer vino era un riesgo para la salud y tenía además grandes complicaciones.

Peñaranda de Duero el pueblo más bello de Castilla y León. !Su casco histórico artístico protegido por Patrimonio os trasladará al medievo¡

Siempre seréis bienvenid@s

Historia y turismo de Peñaranda de Duero

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