Javier Murúa y Raúl Igual ofrecieron una cata que recorre más de siete décadas de elaboración en Rioja Alta. Una mirada al proyecto a través de vinos históricos, referencias actuales, elaboraciones singulares y vinos que anticipan el porvenir de la bodega. 

Conde de los Andes celebró ayer un encuentro en torno al pasado, el presente y el futuro de la bodega de Ollauri, una de las grandes referencias históricas de Rioja Alta, en un entorno singular y especialmente elegido: el restaurante Esperit Roca. La cita reunió a un selecto grupo de profesionales del sector, que participaron en una cata dirigida de 10 vinos concebida como un recorrido por la identidad y la proyección de la casa. Posteriormente, otras 10 etiquetas pudieron apreciarse junto a un menú gastronómico realizado para la ocasión en el restaurante.

La cata fue liderada por Javier Murúa, director de Muriel Wines, y por Raúl Igual, Advanced Sommelier by the Court of Masters Sommeliers y Embajador de marca. Con una selección de 20 vinos estructurada en torno al pasado, el presente y el futuro de la bodega, la jornada se concibió como lo que Conde de los Andes define como su razón de ser: “Un recorrido por la historia, el presente y el futuro”. 

Conde de los Andes vive un momento crucial, de expansión de la marca y proyección al futuro. Acerca de esta evolución y los cambios en la forma de entender el vino en el pasado y en el presente, y cómo se interpretarán en el futuro, el director de Muriel Wines, Javier Murúa señaló que: “Durante décadas el vino estuvo muy ligado a la tradición y al consumo cotidiano. Hoy existe una mayor curiosidad por el origen, por los viñedos, por las personas que están detrás de cada botella y por la singularidad de cada territorio. El consumidor busca autenticidad y experiencias. Creo que en el futuro esta tendencia se intensificará: se valorará aún más la identidad de los vinos, la sostenibilidad y la capacidad de transmitir una historia verdadera, como la de Conde de los Andes”.

“Al igual que el arte y la cultura, el vino detalla la forma de vida de cada lugar en cada momento. Conservar botellas durante décadas para que puedan ser disfrutadas hoy es una enorme responsabilidad y también un privilegio. Custodiamos un patrimonio irrepetible que pertenece tanto a la historia de la bodega como a la historia del vino de Rioja. Cada botella que conservamos durante décadas requiere atención, conocimiento y compromiso. Nuestro deber es garantizar que llegue a las futuras generaciones en las mejores condiciones posibles. Y, siguiendo esa filosofía, queremos que los nuevos vinos que estamos desarrollando sean el reflejo del futuro que está por venir y que, además, perduren en el tiempo. Con esta premisa, entre un 15 y un 20% de la producción de cada vino, dependiendo de la añada, se guarda”, manifestó el director de Muriel Wines.

Raúl Igual, Advanced Sommelier by the Court of Masters Sommeliers y Embajador de marca, agregó: “Creo que los vinos de Conde de los Andes conectan fácilmente con el público porque son reales y por lo tanto reconocibles, eso hace que los sintamos cercanos y entendibles. Mucha gente reconoce estos vinos porque han sido parte de la cultura vinícola de este país, que vuelven, para poner de nuevo en valor lo nuestro y nos conectan con nuestro pasado. Al abrir una botella de 1950 o de 1976, estamos degustando muchas cosas, una forma de entender la vida, una interpretación de la historia, un respeto por la naturaleza… Una botella antigua es un gesto de generosidad que nos dejan personas para nuestro aprendizaje, que embotellan paisajes y añadas y guardaron sólo las mejores para que generaciones futuras pudiéramos aprender. Esta cata está hecha desde el respeto y la generosidad de ese pasado y con el propósito de continuar avanzando para poder dejar este legado a generaciones futuras”.

El pasado: una colección histórica sin precedentes 

Pocas bodegas del mundo pueden ofrecer lo que Conde de los Andes atesora en los calados de Ollauri: más de 450.000 botellas a cuarenta metros de profundidad en galerías subterráneas de casi un kilómetro y medio, excavadas desde finales de la Edad Media, con vinos que permanecen en las mismas botellas originales.

Esa colección fue el punto de partida de la cata. Los vinos de la Colección Histórica – el Tinto 1950, el Tinto 1981, el Blanco 1976, el Blanco 1983 y el Blanco 2013 – pusieron sobre la mesa décadas de maestría en la elaboración de Tempranillo y Viura, las variedades históricas de la casa. El Blanco 1976, principalmente Viura con un pequeño porcentaje de Malvasía, vendimiada a finales de septiembre y criado en barricas de roble americano hasta su embotellado en 1980 – 1981, resultó uno de los momentos más singulares de la sesión.

El Tinto Colección Histórica 1950 – de añada Normal pero con 48 meses de crianza oxidativa en roble americano y embotellado artesanalmente, con un reposo en tinos y  depósitos de hormigón antes de ser embotellado manualmente en torno a 1957 – ofreció una elegancia que pocos vinos con décadas de historia pueden lucir. Los Blancos Semidulces históricos (1964, 1994 y 2003) cerraron este capítulo.

El presente: evolución viva 

Los vinos actuales de la bodega reflejaron el trabajo de un equipo que, sin renunciar a sus raíces, está ampliando los límites de lo que se puede hacer en Rioja Alta, donde los viñedos (control de 23 ha) se extienden entre la Rioja Alta -Briñas, Haro y Ollauri- y los paisajes privilegiados de Rioja Alavesa, en Labastida. Un territorio singular donde la naturaleza ha creado un mosaico de pequeños microterroirs que aportan profundidad, complejidad y elegancia a cada vino.

Aquí, la influencia atlántica se funde con el carácter mediterráneo y la serenidad continental del invierno. Este equilibrio climático permite una maduración pausada y precisa de la uva, preservando frescura natural, acidez vibrante y una gran capacidad de envejecimiento.

Los Capítulos – Malvasía 2018, Garnacha 2018 y Viura 2020 – son la expresión más rotunda de esa búsqueda: elaboraciones que exploran variedades y microterroirs con una mirada contemporánea y un rigor técnico que se aprecia en copa.

El Capítulo II, Garnacha 2018, procede de parcelas plantadas entre 1910 y 1940 a los pies de la Sierra de Cantabria. Una Garnacha atlántica, fresca y aromática, criada en barrica usada durante dieciséis meses para que la variedad hable sin interferencias. El Capítulo III, Viura 2020, sorprendió por un factor singular: realizó la fermentación maloláctica de manera espontánea, algo muy inusual en blancos por su acidez, lo que otorgó al vino una complejidad aromática inesperada sin sacrificar su estructura.

Las Ediciones Especiales Duermevela completaron la selección más ambiciosa del presente. El Duermevela Blanco 2017, 100% Viura con veinticuatro meses de crianza en barrica nueva de roble francés —una longevidad inusual para un blanco—, es lo que Conde de los Andes define como un “ejercicio de estilo que refleja la grandeza de la variedad”. El Duermevela Tinto 2016, 100% Tempranillo, llegó con treinta y seis meses de crianza y una técnica singular: tras el descube, el vino escurre toda la noche entre pieles y pepitas antes del prensado de la orujo, generando una estructura e intensidad que lo distinguen como el gran tinto de la casa.

Los vinos regulares – Blanco 2015, Tinto 2015, Tinto 2018 y Blanco 2022 – completaron el retrato del momento actual. El Tinto 2018 inaugura el concepto de multicrianza: parte del vino en barrica de roble francés, otra en bocoyes de 500 litros y otra en huevos de hormigón y granito, con ensamblaje final por parcelas según su estado madurativo.

Los vinos del futuro

El tramo final de la cata fue muy esperado. Los vinos del Futuro, Garnacha 2024 y Malvasía 2024, presentaron por primera vez en sociedad una apuesta técnica y conceptual que marca el camino de la bodega: la crianza en huevo de granito, un recipiente que mantiene las lías en suspensión, potencia la frescura y aporta una mineralidad que el roble no puede brindar.

La Garnacha 2024, procedente de parcelas plantadas entre 1910 y 1940 a los pies de la Sierra de Cantabria, incorporó un elemento diferenciador: realizó la fermentación maloláctica simultáneamente a la alcohólica, potenciando su aromaticidad y frescor. La Malvasía 2024, de la parcela Riaran de Haro plantada en 1975, se presenta sin paso por madera, una decisión deliberada para que el carácter singular de esta variedad se exprese sin filtros. “Malvasía de Rioja en estado puro, con gran delicadeza y complejidad aromática”, resume la bodega en su ficha de cata.

Al finalizar la cata dirigida, el  equipo de Esperit Roca elaboró un menú especial para la ocasión, acompañando 10 vinos seleccionados de la bodega, que presentó los siguientes momentos:

Blancos

Conde de los Andes, Malvasía, Capítulo I, 2018

Espárrago blanco a la sal

Conde de los Andes, Malvasía, Capítulo I, 2024
Mar y montaña vegetal

 Conde de los Andes, Blanco, 2015
Toda la gamba
 

 Conde de los Andes, Viura, Capítulo III, 2020
Cigala Artemisa

 Conde de los Andes, Blanco, 1983
Lenguado a baja temperatura con hinojo y bergamota

Tintos

 Conde de los Andes, Tinto, 2015
Conde de los Andes, Garnacha, Capítulo II, 2018
Cochinillo con manitas de cerdo y pepino de mar

 Conde de los Andes, Tinto, 1981
Cordero “Ramat de Foc”

Semidulces

 Conde de los Andes, Colección Histórica,1994
Conde de los Andes, Colección Histórica, 2003
Lluvia de Primavera


Conde de los Andes, Colección Histórica, 1964

Chocolate blanco caramelizado con fresitas del bosque 

Javier Murúa añadió: “Quisimos que quienes participaran de esta cata comprendan que Conde de los Andes no es solo una colección de vinos, sino una historia viva que se extiende a lo largo de generaciones. Esta cata fue una oportunidad para viajar en el tiempo y descubrir cómo el viñedo, el territorio y la paciencia pueden crear vinos capaces de emocionar décadas después de su elaboración. Nuestro mensaje es que el tiempo, cuando se trabaja con respeto y excelencia, puede convertirse en uno de los grandes ingredientes del vino. Pero además, mostrar que el proyecto sigue vivo, que entra en una fase donde los vinos que se han elaborado en este tiempo, son el presente y el futuro de la marca. Que la manera de hacer es relevante. Quisimos plasmar el esfuerzo por crear un estilo de vino propio que, por supuesto, tiene un sentido de lugar pero que también se define por la sensibilidad, el trabajo y el esfuerzo de la gente que participa en su producción. Es nuestra impronta en este proyecto con vida”.

“Esperamos que dentro de cincuenta años, alguien que abra una botella de Conde de los Andes se encuentre con mucho más que un vino. Que descubra una expresión auténtica de Rioja, una botella capaz de contar la historia de un lugar, de unas viñas y de las personas que la hicieron posible. Nos gustaría que encontrara emoción, elegancia y profundidad, pero también la sensación de estar estableciendo un diálogo con el pasado. En definitiva, que encuentre un vino que siga teniendo algo importante que decir incluso medio siglo después”, finalizó Murúa.

Con este momento especial, Conde de los Andes quiso compartir la esencia del proyecto con todos los asistentes a la cata. Un proyecto con raíces profundas pero vivo y en movimiento. Una forma de entender el vino que mira al pasado pero que construye su presente y su futuro botella a botella, elaborando vinos con identidad propia.

LOS VINOS DE LA CATA DIRIGIDA Y EL MARIDAJE

REGULARES 

Conde de los Andes Blanco 2022

Conde de los Andes Blanco 2015 

Conde de los Andes Tinto 2018 

Conde de los Andes Tinto 2015 

CAPÍTULOS 

Conde de los Andes Capítulo I Malvasía 2018 

Conde de los Andes Capítulo II Garnacha 2018

 Conde de los Andes Capítulo III Viura 2020 

EDICIONES ESPECIALES 

Conde de los Andes Duermevela Blanco 2017 

Conde de los Andes Duermevela Tinto 2016 

COLECCIÓN HISTÓRICA 

Conde de los Andes Colección Histórica Blanco Semidulce 1964 

Conde de los Andes Colección Histórica Blanco Semidulce 1994 

Conde de los Andes Colección Histórica Blanco Semidulce 2003 

Conde de los Andes Colección Histórica Blanco 1976

Conde de los Andes Colección Histórica Blanco 1983 

Conde de los Andes Colección Histórica Blanco 2013 

Conde de los Andes Colección Histórica Tinto 1950 

Conde de los Andes Colección Histórica Tinto 1981 

Conde de los Andes Colección Histórica Tinto 2005

FUTURO

Conde de los Andes Tinto Futuro – Garnacha 2024 

Conde de los Andes Blanco – Malvasía 2024 

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